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10.04.2013

Serie global de blogs “El papel de la nube en los gobiernos locales”: Internet de todo y gobiernos locales

Hay una creciente resonancia de noticias sobre “Internet de Todo” (IdT) —la confluencia de personas, procesos, datos y cosas que hace que las conexiones de red sean más relevantes y valiosas que nunca antes.

IdT comprende las maneras ubicuas en que miles de millones de personas y numerosos dispositivos se comunican y generan informes sobre su estado y ubicación en Internet. Se abarca todo, desde la ubicación de su smartphone, hasta dónde puede estar un paquete, desde la velocidad de su ritmo cardíaco o su llegada a la esquina de una calle, hasta el estado de una autopista.

Internet de Todo no representa el futuro. En la actualidad, el número de dispositivos físicos conectados a Internet ya es seis veces el número de personas en la red, aún cuando hay dos mil millones de esas personas. En el año 2020 habrá 50 000 millones de dispositivos móviles conectados.

Estos dispositivos llegarán a dominar la “nube”. Desde luego, la complejidad de un sistema global que conecta todos estos dispositivos y personas es impresionante. Este sistema global tiene el potencial de mostrar un comportamiento impredecible y quizás, desastroso. Esto debería llamar la atención de los líderes públicos.

La mayor parte de la publicidad y las noticias sobre este tema se ha enfocado en cómo las corporaciones pueden utilizar Internet de Todo.  Seguramente pueden hacerlo. Solo piense en cualquier empresa que envía cosas y debe conocer la condición de los artículos que manda y sus ubicaciones.

Sin embargo, si observa las “cosas” que hay en el mundo y el lugar donde se encuentran, se dará cuenta de que las empresas usualmente son responsables sólo de sus propias oficinas y fábricas (para la mayoría de éstas, ello representa millones de pies cuadrados como máximo).

Por el contrario, los gobiernos estatales y locales son exclusivamente responsables de lo que sucede en un territorio específico, que puede ser muchas decenas, centenas, miles o incluso millones de millas cuadradas. Eventualmente, todo este territorio estará cubierto por sensores, que superarán ampliamente todo lo demás en Internet. (Se percibe con menos frecuencia que las cosas que están conectadas a Internet se pueden comunicar entre sí sin la intervención humana. Apenas hemos comenzado a pensar sobre los asuntos prácticos y fundamentales que incrementarán debido a este fenómeno.)

En la práctica, las personas deben manejar esto no sólo por medio de switches o medidores, sino mediante políticas que se puedan operar a la misma velocidad que las máquinas, no a la velocidad lenta del conocimiento y toma de decisiones humanas.

Los beneficios de la Internet de Todo para el gobierno pueden ser impactantes. Considere estos ejemplos:

  • Philips y Cisco están trabajando para conectar el alumbrado público a Internet. El alumbrado público conectado permite que por ejemplo, las ciudades se enciendan o iluminen automáticamente de acuerdo al enfoque de alguien, lo que mejora la seguridad pública y maximiza la eficiencia energética.

  • Un puente cuyos sensores detectan grietas potenciales en las columnas que soportan la carga pueden solicitar que un semáforo encienda la luz roja para detener el tráfico y también indicar al sistema de envíos de la policía que envíen un par de vehículos para redirigir el tráfico.

  • Las calles “observan” que un estacionamiento no se está utilizando y ponen esa información a disposición de los residentes.

  • Las tuberías secundarias del alcantarillado se comienzan a atascar y generan un informe sobre su estado antes de que este se convierta en un problema para el sistema principal de cañerías y que ocasione un potencial derramamiento tóxico en un río o lago importante.

  • El conocimiento directo de la ubicación de los vehículos permite el control dinámico del tráfico, lo que optimiza el flujo del tránsito.

Estos ejemplos que se enfocan principalmente en la infraestructura física de los estados, provincias y ciudades, son sólo el principio. En el futuro, la Internet de Todo mantendrá su promesa sobre los gobiernos y su capacidad de proporcionar servicios a la población que sean mucho más rentables y de crear una nueva experiencia urbana.

Es el momento para que los líderes gubernamentales comiencen a enfocarse en la Internet of Everything como una preocupación política y como herramienta para administrar lo que sucede en sus territorios.